Un estudio de 2.000 km en la Antártida demuestra que los generadores, vehículos diésel, helicópteros y barcos de investigación y turismo oscurecen la nieve, bajan su albedo y provocan un derretimiento extra de hasta 23 mm de agua por verano.
El problema: ¿qué es el Black Carbon y por qué importa?
El Black Carbon (BC), conocido como hollín, es un aerosol negro que se forma por la combustión incompleta de combustibles fósiles (diésel, gasolina, queroseno) y biomasa. Es un potente absorbente de luz solar: una vez depositado sobre la nieve o el hielo, oscurece la superficie, reduce su capacidad de reflejar la luz (el albedo) y convierte la energía solar en calor.
Aunque en la Antártida las concentraciones son mucho menores que en ciudades, cerca de las actividades humanas aumentan drásticamente, y en un entorno tan frío ese pequeño cambio tiene un efecto desproporcionado.
El estudio: 4 años, 28 sitios, 155 muestras de nieve
Investigadores de Chile, Países Bajos, Japón, EE.UU., Alemania y otros países (liderados por Raúl R. Cordero) recolectaron 155 muestras de nieve en 28 sitios a lo largo de una transecta de casi 2.000 kilómetros, desde la Isla Rey Jorge (62°S) hasta el campamento de Union Glacier (79°S), durante los veranos de 2016 a 2020.
Usaron filtración de agua de deshielo y espectrofotometría para medir la concentración de BC y su efecto óptico (el exponente de Ångström, que ayuda a distinguir el hollín del polvo mineral).
Puede ver el artículo completo en el link al comienzo de esta entrada…